Fuera de los predios religiosos, se puede llevar al espíritu a la meditación y contemplación,aún cuando para ello se requiera disponer de algún tiempo extra en esta vida de prisa.

En efecto,nuestro accionar dentro del camino de la correctitud será tanto más efectivo y positivo si está precedido de alguna meditación de los pros y contra de una decisión.

Hacer a la prepo,como acostumbramos a decir a aquellas cosas que los hacemos  impensadamente,no siempre tienen resultados favorables porque están entregados a manos del azar o circunstancias.

Tomenos algo de tiempo para meditar o pensar en nuestros próximos pasos,aún cuando  las cosas que vayamos a hacer no tengan mucha importancia,nos serviran para moldear nuestra conducta.

La meditación requiere esfuerzo, por lo que demanda cierta energía,para hacer trabajar nuestropensamiento para buscar los misterios que encierran las cosas; en cambio la contemplación,casi opuesto a la meditación,inclusive en las posturas burdas que el cuerpo adopta para realizar estas acciones,ya que en la meditación,se baja la cabeza para encerrarse en uno mismo buscando las soluciones para nuestras decisiones, en la contemplación,se alza la cabeza y se deja en abandono  cuerpo y al alma, sumergiéndolo en el delite de algo que llame la atención,constituyendo una acción para afuera que también es bueno practicarlo en cualquier momento, ya que hasta las cosas insignificantes nos brindan algo para disfrutarlo.

La contemplación es el elixir,el tónico vigorizante que el alma necesita para descansar.