Alguna como una distinguida mariposa,en sus días primigenios tuvo que soportar pacientemente aciagos y horribles momentos de ser la fea oruga, aguardó con prudencia y aprendió a no quemar etapas y cuando llegó su conversión en una bella mariposa,alegremente batió sus alas y se adentró al mundo de las sorpresas que le deparaba el horizonte.

Era su momento,el momento resplandeciente de lucir por lo alto la grandiocidad de su hermosura.Aleteó sus alas y vió la inmensidad del mar,las empinadas y solitarias cumbres de las montañas,el trajín y caótico discurrir de las urbes,la inmensidad seca de los desiertos, y aunque corto su periódo de disfrute,le fue suficiente para gozar de  alegría por esos instantes cortos de revelación de la grandeza de la naturaleza.

Después de ese su recorrido,otro momento llegará,el momento de partir de este mundo para dar lugar al sempiterno ciclo que también su especie le toca repetir en este concierto que es la vida.

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