Cualquier
cosa,aún las buenas,tienen argumentos en contra.Así : “cuando se obra
bien,realmente lo estamos haciendo bien”?..

Perceval
un talentoso Caballero de las épocas místicas del Rey Arturo,se distinguió por
su obediencia a los códigos de caballería,que implicaban,además del valor y
nobleza,guardar silencio y no hablar demasiado.

Cuando en
el palacio del Rey Pescador,Perceval  ve
una extraña ceremonia : una procesión con una lanza que sangra, una copa
(Grial) que derrama una claridad inmensa que opaca las luces de los candelabros
de oro, y un plato de plata,y no hace ninguna pregunta,justamente por sus
códigos ( de no ser inoportuno ni impertinente),ese solo hecho de guardar
silencio y no preguntar el porque o el significado de la ceremonia,traerá
terribles consecuencias al Rey Pescador y al él mismo.

El Rey
Pescador no sanará de sus heridas y su reyno continuará siendo un páramo
desolado,y en cuanto a él,revelado estas consecuencias lo sume en una tremenda
depresión.

En este
caso Perceval obrando bien,asume que no lo hizo bien,pero en la práctica,nadie
debería sentirse culpable si apriori desconoce el significado de complicadas
cosas como en este caso de intricados simbolismos religiosos.

En
cualquier analogía,si se obra bien,es suficiente para la paz de la conciencia(
que es lo que importa),todo si se ha actuado dentro de las actuales normas de
bien,lo demás,preguntas como la formulada corresponden a dudas
espirituales,teológicas o filosóficas,que solo tienen validez para una
investigación pura.

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