No es una
apología,menos la descripción depresiva de 
un emo,sino la objetividad de un simple hecho : “solo muere lo que
alguna vez vivió”.

La
certidumbre de la finitud establece que la existencia es efímera,las estrellas
seguirán brillando(también por algún tiempo nomás) cuando uno no esté,el viento
seguirá soplando,los rayos cruzando un temporal y uno no estará para mirarlo.Lo
inevitable llega ,cuando llega la fecha de vencimiento de los seres con vida.

Lo
ineludible se encuentra  en cualquier
parte,en una calle,en una esquina,en un rincón,en cada situación normal o
riesgosa,acechando como el cazador a su presa.

La muerte
en una alegoría con la suerte es la gran ruleta que tiene todos los números
inscritos por el gran sello de la vida que nos imprime al nacer.Da vueltas y
vueltas,de pronto se detiene en un número y apenas se tiene tiempo para
exclamar : cómo?…¡yo!,…¡¡ porqué a mi !!,..porqué yo?, es el momento
crítico que toca,no hay marcha atrás,se detuvo la rueda y la muerte con su
atuendo negro cubre ahogando toda chispa de vida,luego no hay luces,no hay
túneles del que tanto hablaron,no hay vacíos,oscuridad completa.Es la nada,como
nada hubo antes que nacieras.Estabas en el segundo precedente,al siguiente,ya
no estás y ya está, es el fin de la existencia……

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