Tal vez siempre será utópico desear que Lima-capital tenga un firmamento límpido,donde se pueda ver el tono azulado del cielo y  en él las deshilachadas o compactas nubes blancas.

Cuando se ven estos nimbos blancos,a veces nos envuelven una extraña sensación de asociarlas con figuras varias disímiles,y también  de comparación por ejemplo con los sentimientos humanos ,y asì decir en el sentido figurado que las nubes también lloran.
Buscando un sentido a esta semejanza de emociòn,se pueden dar varias respuestas,que van desde el científico,pasando por lo teológico hasta acercarse al verdadero lloriqueo humano.

Veamos como se puede compararse  con el estado humano de llorar.Acaso no se puede decir que la naturaleza también siente?,…¿sentir?,..y que puede sentir?…siente las buenas y malas actividades de sus seres a los cuales cobija .Las nubes pasajeras eternas del firmamento,derramarían sus lagrimas por la angustia de ver tanto descalabro,tanto horror aquí abajo en nuestro mundo,es a su vez la única manera que tiene la naturaleza para refrescar nuestras calurientas cabezas y lavar de vez en cuando la faz, el rostro de nuestro planeta…..sino ,quién lo haría?.