En el estante de nuestros recuerdos están los hechos que importan y los que no importan.Están los de la niñez,una tarde de cine,un día en familia,un amor de adolescencia,juventud y por qué no de adultez,paisajes,olores,en fin buenos o malos momentos vividos.

Por alguna razón al dispararse un  gatillo incosciente o concientemente,súbitamente lo traemos al presente y empieza a revivirse como si fuera una película.Pero el sentimiento de nostalgia,o sea la añoranza se presentará solo con los hechas agradables,los que dejan fuertes huellas,los que fueron importantes en su momento y esos mejores momentos de nuestras vidas, serán los más anhelados que una y otra vez trataremos de revivir aún cuando ya no volverán.¡¡¡ Ahhhh!! (arrancando un suspiro )dirían muchos …¡tiempos aquellos!.

Los sucesos que no importan,aquellos hechos desagradables que también de vez en cuando nos "asaltan", en vez de provocar nostalgia,serán rechazados y confinados en los rincones más alejados de nuestros recuerdos.
A todo ser humano le encanta la nostalgia,más a los románticos.La nostalgia no es mala,es un pasado que trae felicidad momentane,pero no sirva para el presente.

Recordar hechos felices trae tristeza porque sabemos que no volveán.Qué queda?…inconcientemente seguiran volviendo en cualquier momento,pero concientemente es mejor dejarlo ahí,porque el pasado pasó,hay que reforzar el presente,la escencia y la potencialidad está como dice la gran Louise Hay,en el presente.