Desde tiempos lejanos numerosos escritos, leyendas, cuentos han sido hechos entre otros para inculcar,  reforzar los valores de una sociedad, tambièn para explicar la historia o lo  desconocido; dentro de èsta, hay un escrito que se inscribe en el rubro de cuento, lo menciona Jorge Bucay (psicoterapeùta)dentro de sus cuentos para pensar, se titula La Furia y la Tristeza.

No hay mucha seguridad en cuanto a su autorìa , pero al parecer pertenece al libanès Khalil Griban un cuentista de renombre. El cuento lo reproduzco porque es una bonita manera de entender nuestras conductas y comportamientos en algunas circunstancias , y de hecho se ajusta por ejemplo a mi actual estado de ànimo, ya que si pudieran verme como ando de furioso estos dìas por no haber escrito algùn post, en realidad  no es lo verdadero , sino el disfraz de otra realidad.

“LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…..
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas….
Había una vez,,,, un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente,,,,
Hasta ese instante mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Los dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia apurada (como siempre esta la furia), urgida sin saber por qué se baño rapidamente aun, salió del agua….
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró….
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino de la tristeza….
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad,,,, está escondida las tristeza.”

 

 

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