la encubridora

 

 

La alcahueterìa es un tèrmino poco feliz, màs bien es palabra cargada de una gran morbosidad que se emplea para tildar a las personas que tapan  u ocultan  las andanzas y demàs acciones de otros considerados sus protejidos.

En  sentido correcto de su definiciòn, alcahuetas abundan por todas partes, fuera como dentro del àmbito familiar  y aquì, los padres abuelos, tìos se comvierten en alcahuetas de sus hijos, nietos o sobrinos cuando engrien sobremanera o pasan  a ser  còmplices del accionar y/o caprichos de sus protegidos.

Còmo no llamar alcahueta ( asì de duro) a la madre que apaña las malas conductas de sus vàstagos en la escuela y màs bien hace gestiones para sancionar y/o “botarlos” a los maestros de sus puestos de trabajo por el simple hecho de haber tenido el valor de llamar la atenciòn a los supuestos “angelitos” su  mal  comportamiento , como no ser alcahuetes, cuando se presume de las cualidades inexistentes de los niños  (tapando los verdaderos defectos). Es parte de nuestra cultura, se dirìa, so pretexto de protecciòn a los hijos.

Los niños no tienen la culpa de tener familiares alcahuetas que les dan dinero o regalos desmesurados   hacièndolos mini seres humanos carentes de empatìa hacia los demàs por ejemplo en temporadas de navidad.

La alcahuetrìa fuera del àmbito familiar se extiende a otras àreas como la del periodismo; periodistas radiales, televisivos, o escritores de diarios que aplauden al gobierno de turno tapando sus errores. Son los quintacolumnistas tirando basura las 24 hrs., obsecuentes, oportunistas, son los que ocultan las corruptelas, las intrigas y atrocidades del sòrdido mundo del poder y hacen aparecer a los personajes poderosos como dechados de virtudes.

Como no criticar al sistema de justicia, donde esa corte es una corte de alcahuetas que defienden el comportamiento malsano de los jueces y/o altos magistrados – lo llaman espìritu de cuerpo.

Pero donde màs se ha conocido a un o una alcahueta es en el àmbito amoroso, lo que ha dado lugar a cien nùmero de escritos literarios hechos por personajes insignes o no como Quevedo, Garci Rodriguez de Montalvo (Amadìs de Gaula) o de Fernando de Rojas (La celestina).

Fue asì, hasta antes del fin del siglo XX y  antes del uso masivo y doméstico de la computaciòn como la figura del alcahueta era una manera màs como podìan relacionarse hombres y mujeres.

Hoy en dìa la alcahueterìa en cuestiones del amor se va olvidando y se va reeplazando por el internet, los chats, las pàginas de contacto, correos electrònicos, discotecas, agencias matrimoniales ,etc.,  con la que  ya la hacen  imprescindible.

La pregunta final  en el rubro de los amorìos serìa: ¿pasarà la alcahueterìa totalmente al olvido?…parece que no…siempre se necesitarà de alguien que ayude cuando el corazòn duela.

 

 

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