burro lector

Eulogio en una conversaciòn me dijo, cuantas veces te voy a decir que “hacì” es mi nombre, lo que mis padres me lo pusieron, he “analisado” mil veces el por què o la razòn y no encuentro respuesta…

Yo le dije, hummm…¡Eulogio!, a`si se llamaba mi consentido burro. Y mi interlocutor me preguntò, ¿ sabe trotar?, le dije que sì y que era un burro diferente, ya que aparte de la curiosidad que tienen todos los burros y que como debes saber no està arriba en su cabeza sino en la parte que ya te imaginas, este mi burro sì  que la curiosidad lo tiene en la cabeza, sabe leer, sabe escribir, regresa solo a casa e incluso atiende las labores domèsticas de mi hogar.

Asombrado mi oyente de lo que escuchaba me rogò que le vendiera este mi burrro inteligente y hasta le puso precio al que no pude desperdiciar. Y le vendì mi noble animal.

Andando el tiempo pasè por un parque de venta ambulatoria y ahì estaba mi inocente jumento con su nuevo amo. Al verme Eulogio su amo me llamò la atenciòn, increpàndome con palabras subidas de tono que no reproduzco porque a este sitio tambièn entran menores de edad, a las palabras gruesas y de altos decibeles acompañaba su desazòn dicièndome que el burro no sabìa nada de nada, excepto caminar y rebuznar alocadamente cuando veìa a una burra y yo le respondì, efectivamente lo que le habìa vendido era un simple burro y como siga gritando asì jamàs venderìa el burro a nadie.

Ya en tono conciliador,  le aconseje a Eulogìo para que pueda hacer negocio, lo que  tiene que hacer es adornar tu mercancìa, hacerla atractiva a los clientes y si este es desasnado fàcilmente caerà en la treta y habràs realizado un gran negocio de compra – venta como lo hice yo.

Lector ; la gente se desasna recurriendo frecuentemente al” mataburro” y a libros de consulta y asì no permiten que le cuenten cuentos chinos.